Emprendí joven y aprendí de la peor forma lo que significa que un negocio te consuma. Sé lo que se siente cuando el proyecto que arrancaste con ilusión se convierte en tu mayor fuente de estrés. Por eso fundé Lume.
Crecí siendo el tipo que dejaba todo para después. Menos el baloncesto, ahí nunca hubieron excusas.
En algún momento algo hizo clic. Empecé a aplicar al resto de mi vida lo que el deporte me había enseñado: que sin disciplina y sin método, el talento no alcanza.
Estudié Relaciones Internacionales en Uruguay y terminé emprendiendo en hostelería. No era el camino previsto, pero tener un negocio propio es el MBA que nadie te cobra. Me fue bien, hasta que dejó de irme bien. Socios complicados, deudas, conflictos. Tuve que aprender a navegar en la tormenta sin manual y sin método. No salí ordenando el negocio, salí recuperando mi vida. Entendí que un negocio mal dirigido no es solo un problema operativo. Es un problema de vida.
Viví un tiempo en Barcelona, volví a Uruguay, trabajé en el tercer sector y decidí volver a España para formarme en Dirección de Proyectos. Fue ahí donde todo encajó.
Hoy vivo en A Coruña. Me muevo entre el gimnasio, las rutas frente al mar y los verdes de Galicia. Leo todo lo que me hace pensar distinto. Viajo cuando puedo y siempre encuentro un hueco el fin de semana para ver algo de fútbol.
De ese camino saqué dos conclusiones que lo cambiaron todo.
La primera: que emprender es profundamente solitario. Que cuando estás dentro del negocio, todo se ve distorsionado por la urgencia, el cansancio y el día a día. Y que sin alguien que te ayude a ver desde afuera, es casi imposible tomar decisiones con claridad.
La segunda: que construir algo desde cero y verlo materializarse sigue siendo una de las cosas más poderosas que existen. Y que para que eso ocurra no basta con tener una idea. Hacen falta orden, dirección, método y alguien que acompañe el proceso.
De ahí nace Lume. No como una consultoría de métodos y frameworks. Sino como el acompañamiento que yo no tuve.
Para que el negocio que construiste con ilusión vuelva a ser lo que era cuando arrancaste: una oportunidad, no un problema.
No existen recetas mágicas. Cada negocio es distinto y quien mejor lo conoce eres tú. Mi trabajo no es darte fórmulas exactas, sino ayudarte a encontrar el orden y adaptar mi método a tu realidad.
No soy gurú ni vendo atajos. Creo en el trabajo bien hecho, en las decisiones tomadas con criterio y en que los resultados llegan cuando hay un proceso detrás.
Y sobre todo, estoy convencido de que se puede tener un negocio que funcione sin sacrificar tu vida en el proceso.
Quiero que el negocio trabaje para ti, no al revés.
Contacto
hola@lumeproyectos.com
A Coruña, España.
© Copyright 2021 / Lume Proyectos Desarrollado por MDT